mie 7a. Sem Pascua (Id=320)
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Pueblo todos, aplaudan, aclamen a Dios
con clamores de júbilo. Aleluya.
Omnes gentes, pláudite mánibus, iubiláte Deo in voce exsultatiónis,
allelúia.
Oremos:
Dios misericordioso, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo,
entregarse
plenamente a ti y vivir siempre unida en el amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Ahora los dejo en manos de Dios, que puede hacerlos crecer y alcanzar la herencia prometida
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
20, 28-38
En aquellos días dijo Pablo a los
responsables de la iglesia de Efeso:
"Cuídense a ustedes mismos y a todo el rebaño, pues el Espíritu Santo los
ha constituido pastores vigilantes de la Iglesia de Dios, que él adquirió con
la sangre de su propio Hijo.
Yo sé que, después de mi partida, entrarán en medio de ustedes lobos crueles,
que no perdonarán al rebaño. Incluso de entre ustedes mismos saldrán algunos
difundiendo doctrinas perniciosas, para arrastrar a los discípulos tras de sí.
Por eso, estén siempre atentos y acuérdense de que durante tres años, día y
noche, no me cansé de exhortarlos hasta con lágrimas a cada uno de ustedes.
Ahora los encomiendo a Dios y a su mensaje de gracia, que tiene fuerza para que
crezcan en la fe y para hacerlos partícipes de la herencia reservada a los
consagrados. A nadie le he pedido plata, oro o vestidos. A ustedes mismos les
consta que con el trabajo de mis manos he ganado lo necesario para mí y para
mis compañeros. Siempre les he mostrado que es así como se debe trabajar para
poder socorrer a los débiles, recordando las palabras del Señor Jesús, que
dijo: "Hay más felicidad en dar que en recibir"".
Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y rezó con todos ellos. Todos
comenzaron a llorar, abrazaban a Pablo y lo besaban. Estaban tristes, sobre
todo porque les había dicho que no lo volverían a ver. Después lo acompañaron
hasta el barco.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 67, 29-30.33-35a.35b-36c
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Despliega, oh
Dios, tu poder, el poder que actúa en favor nuestro. A tu templo, que domina
Jerusalén, te traerán dones los reyes.
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Canten a Dios, reinos de la tierra,
toquen para el Señor que cabalga sobre los cielos, los cielos eternos, que hace
resonar su voz, su voz poderosa: "Reconozcan el poderío de Dios".
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Su majestad resplandece sobre Israel, su
potencia sobre las nubes. ¡Que Dios sea bendito!
Reyes de la tierra, canten al Señor.
Regna terrae, cantáte
Deo.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad: santifícanos en la verdad.
Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica
nos in veritáte.
Aleluya.
Padre, que ellos sean uno, como nosotros
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
17, 11b-19
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo
y dijo:
"Padre santo, protege en tu nombre a los que me has dado para que sean
uno, como tú y yo somos uno.
Mientras yo estaba con ellos en el mundo, yo mismo protegía en tu nombre a los
que me diste. Los he custodiado de tal manera que ninguno de ellos se ha
perdido, fuera del que tenía que perderse, para que se cumpliera lo que dice
Yo les he comunicado tu mensaje, pero el mundo los odia, porque no pertenecen
al mundo, como tampoco pertenezco yo. No te pido que los saques del mundo, sino
que los defiendas del maligno. Ellos no pertenecen al mundo como tampoco
pertenezco yo. Haz que ellos sean completamente tuyos por medio de la verdad;
tu palabra es la verdad.
Yo los he enviado al mundo, como tú me enviaste a mí. Por ellos yo me consagro
a ti, para que también ellos se consagren a ti, por medio de la verdad".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta Señor, este sacrificio de alabanza que tú
mismo nos has mandado celebrar, y dígnate, por esta Eucaristía, santificarnos y
darnos tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque el Señor Jesús, rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte,
ante la admiración de los ángeles, ascendió a lo más alto de los cielos, como
mediador entre Dios y los hombres, Juez del mundo y Señor de los espíritus
celestiales.
No se ha ido para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos
nuestra esperanza en llegar, como miembros suyos, a donde él, nuestra cabeza y
principio, nos ha precedido.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria:
[Misa]
Cuando venga el Consolador, que yo les
enviaré, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de
mí, y tambien ustedes darán testimonio, dice el
Señor. Aleluya.
Cum vénerit Paráclitus,
quem ego mittam vobis, Spíritum veritátis qui a Patre procédit, ille testimónium perhibébit de me, et vos testimónium
perhibébitis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Señor, que esta comunión aumente en nosotros tu gracia, nos purifique de
nuestros pecados y nos disponga mejor a recibir tus dones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.